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CAZA CON ARCO DEL JABALI EN TURQUIA 2006
Salir a cazar un jabalí de exageradas dimensiones con arco y flecha puede resultar irónico para un cazador de pólvora y no digamos para alguien que poco conoce este arte. Éste reto fue la razón por la que junté a mis dos amigos Ramón y Rafael, expertos cazadores con arco y les comenté la opción de partir 3 días a Turquía en manos de Felipe Urquijo de Turko Safaris. Este último, al contarle la forma de cómo pensábamos cazar esas bestias se echó a reír, pues nos comentó que a veces ni los cazadores de rifle conseguían sus trofeos después de recibir un impacto de bala, ya que eran animales muy duros y que en ocasiones no dejaban sangre. Precisamente fue por ese comentario que con más ganas queríamos ir a demostrarle que los arqueros vamos en serio.
Después de todos los preparativos preliminares que conlleva el ir cazar a un país extranjero, partimos hacia nuestro objetivo. Al llegar a la zona de caza nos quedamos boquiabiertos, pues aunque Felipe Urquijo nos había comentado como era el terreno, no nos habíamos imaginado un paisaje tan salvaje, inhóspito y a la vez con tanta vida y belleza. Nos encontramos inmersos en un bosque formado por gran variedad de árboles de distintas especies, pero todos de tamaño y características desmesurado.

Te hacia sentir que habías retrocedido en el tiempo, hasta el Jurásico, por el tamaño de algunas especies vegetales.

Los arroyos surgían de continuo en nuestras rutas, hacia los cazaderos y los tonos ocres y verdes se fundían en las umbrías y vaguadas de nuestro alrededor, pues era septiembre y se notaba la llegada del otoño. Incluso en nuestro ir y venir a los puestos nos topamos en más de una ocasión con osos en su deambular diurno y nocturno. La sorpresa era para los dos, siendo la reacción inmediata de cambiar de rumbo para ambas partes, por si las moscas.
Al saber que eramos pioneros en este territorio en la caza con arco, nos llevamos cada uno un treestand desde España, a fin de poder realizar tiros cercanos al jabalí, ya que hasta la fecha lo normal era que los puestos de espera estuviesen colocados a tiro de rifle. La verdad es que no tuvimos problemas para elegir un árbol, pues los puestos estaban totalmente rodeados por ellos, en todas direcciones y tampoco tuvimos problemas en prepararlos con celeridad.

El primer día, al atardecer, nos dirigimos cada uno a su puesto con la gran incertidumbre de con qué nos íbamos a encontrar esa noche. Al caer las luces, los sonidos que empecé a percibir eran realmente increíbles y extraños, para un oído que estaba acostumbrado a cazar en la tierra de la piel de toro. Coincidimos con la luna llena y el paisaje era de película. Pasaba el tiempo cuando de pronto sentí como un animal pesado se me aproximaba por la espalda, no venia por el mejor camino pues le estaba cargando aire y así fue, por lo que me rodeó y pasó bufando por mi derecha sin llegar a tener opción de tiro. Luego la calma. Fueron pasando los minutos, hasta que cansado de esperar, opté por bajarme del puesto e ir en busca del guía. Le expliqué lo sucedido y éste me comentó ante mi sorpresa, que no me preocupara ya que intentaríamos rececharle. Dicho y hecho, pues nos pusimos en marcha inmediatamente. Por experiencia diré que en estos casos lo mejor es dejarse llevar por el guía nativo de la zona pues es quién mejor conoce los senderos, el viento, etc. Así lo hice y no tardamos en dar con un gran jabalí que se encontraba hozando en un claro del monte. Nos paramos como a unos 50 metros de él, retrocediendo algo para aprovechar una sombra del bosque. Esperamos uno minutos que se me hicieron eternos, pues los bufidos que daba para limpiarse la trufa, al tenerla metida en el manto de hierba, conseguían incrementar mis nervios. De repente emprendió la marcha tomando nuestra dirección y parándose de nuevo a unos 30 metros. Coloqué la flecha en el reposaflechas y abrí el arco. Con la sombra que nos envolvía no veía bien los pins para apuntar, por lo que opté por encender el foco adosado al arco (permitido en Turquía) y apuntar. El jabalí al verse iluminado giro sobre si mismo y con trote cochinero emprendió la huida en dirección a un arroyo cercano. Al no verle intención de parar apunté avanzado y disparé. Cayó fulminado. El guía y yo nos quedamos totalmente sorprendidos pues no esperábamos tal reacción. No obstante la razón de que se desplomase, es que la flecha había entrado por delante de la escápula tocándole la columna en su unión con el cráneo, necesitando una segunda flecha para terminar con el lance. No me lo podía creer, mi primer día y había cazado una béstia enorme!
Buscamos ayuda para cargarlo y llamamos a otro guía, pero al no poder levantarlo entre los tres, decidimos dejarlo para volver al día siguiente con más gente, pues ya era bien entrada la noche. Fue entonces cuando los guías se despojaron de sus chaquetas y jerseys y los colgaron con palos alrededor del jabalí. Ante mi extrañez me comentaron que su forma de proceder era para evitar que los osos y los lobos se comiesen la presa, ya que por allí rondaban toda la noche.
Volviendo al pueblo deseaba encontrarme con mis amigos para contárselo y ver que tal se les había dado a ellos. Cuando nos juntamos una gran felicidad me invadió ya que Ramón también había cazado un fabuloso macho de 140kg y 17cm de colmillos. Rafael por otra parte no había tenido ocasiones de disparo. Entre charlas y risas pasamos la noche contando las experiencias cinegéticas del día. A la mañana siguiente fuimos a buscar mi jabalí y nos quedamos impresionados ya que la bestia peso 235kg y 23cm de colmillos. Toda una gozada. ¿Será record de Sus Scrofa cazado con arco?

El resto de los días fue una gozada y aunque vimos un montón de jabalíes no tiramos, al no ser lo suficientemente grandes a los ya cazados. El listón lo había puesto muy alto. Por lo demás tanto comida, alojamientos y servicio todo superó con creces nuestras expectativas.
RAFA CARRILLO 29/9/06
Rafa usó un Bowtech Tribute a 60 libras, flechas Carbon Express y puntas Muzzy de 100 grains