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A la siguiente mañana (día 2) nos separamos en distintas zonas sin ver absolutamente nada, Por lo que cuando nos encontramos decidimos ir a buscar liebres donde Jorge y Jerry nos dijeron que se meneaban. Fuimos con los 2 guías que nos encontramos. Las liebres tejanas son también algo más pequeñas que las españolas pero no "tontas" como os conejos por lo que si te ven salen corriendo como locas. Y así pasó, había 3 que se dispersaron a gran velocidad y que no pudimos alcanzar, ni recechar, ni rodear de forma alguna. Luego fuimos a otra zona donde allí nos encontramos con 2 más. Fede tiró y falló con lo que yo la seguí corriendo. Cuando se paró un segundo en la sobra de un arbusto le tiré a 15m. El tiro me fue bajo pero al acercarme comprobé que la flecha estaba llena de sangre. Avancé lentamente, no había rastro de sangre ...y tras 20 metros la vi escondida entre unas matas. Abrí, ella se incorporó y le aticé un magnífico tiro en los pulmones a 12m dejándola seca. Mi primera liebre!!!! Ya no me sentía tan malo. Cuando fui a por ella comprobé que mi primer tiro le había dado en una pata por lo que al no poder huir rápido optó por esconderse.

Por la tarde tuve la suerte de cruzarme con un grupo de 10 jabalinas. Tras el rececho pude tirar a una a 15m fallando. Otras técnica que aprendí entonces fue que si tras el tiro no te movías generalmente el grupo aunque se movía se quedaba quieto preguntándose que pasaba por lo que podías llegar a tirar una segunda flecha. Y así lo hice fallando de nuevo...que bueno estaba resultando con el instintivo!
Tras reunirnos mis compañeros me comentaron que no vieron nada. A la noche fuimos por jabalíes en caminos que habíamos cebado pero solo vimos uno que al recechar se asustó con los gruñidos de un segundo que se nos cruzó de pronto al salir del bosque. Le tiré pero como no volví a fallar.
Algo que destacar es que si bien durante el día era imposibles de verlas a lo largo de la noche ibas encontrando por todas partes tarántulas que salían a cazar. Eran tan grandes que hasta las veías cuando cruzaban la carretera e ibas en coche! De las serpientes de cascabel ni rastro.

El día 3 de caza por la mañana no vimos nada. Era una desesperación para todos ya que los animales se menaban muy poco. Para amenizar al menos el asunto esa mañana le tiré a una rana goliat que estaba en una charca, a 12m y la atravesé de lleno. Las ancas estaban sabrosas y os aseguro que tenían bastante más chichas que la de sus primas las españolas.

Al final de la mañana cacé otra liebre esta a 20m. No dejaban acercarse más manteniendo a menudo buenas distancias de seguridad.
Esa tarde me encontré con un grupo de jabalinas pero por mucho que intenté acercarme me fue imposible ya que los matorrales no me brindaban mucha cobertura por lo que el avance era lento y ellas iban comiendo alejándose a más velocidad de la que yo me acercaba. Anocheció mientras veía que se adentraban de nuevo en los arbustos. Era matemático, a primeras luces salían hasta las 8.30am que se iban al fondo de las sombras...y no se las volvía a ver hasta las 19h para retirarse a las 20.30h. A las 21h ya era negra noche.
El día 4 por la mañana ya fue una pesadilla para mí. Mis compañeros no vieron nada, mientras que yo estuve esperando a un grupo de jabalinas que lentamente se acercaban a mí. Tras unas matas esperé la primera que a 2m cuando me presento el codillo tiré, con el arco horizontal respecto al suelo. Las plumas le rozaron el lomo...y nada más. Todas corrieron, puse otra flecha y lentamente saliendo del arbusto tiré a 15m a una que estaba parando oliendo el peligro. Baja, otro fallo. Y así repetí otro tercer tiro a otra última jabalina que a contrario de sus compañeras aun aguantaba entre el camino y los arbustos. Otra vez baja!!!!! Malo, malo, malo...me repetía. Ese mediodía llame a Gerry y le solicité su arco de poleas. Ya no podía más y reconozco que estaba desanimado. Mis amigos no habían visto, excepto la primera mañana, ninguna jabalina y yo ya había fallado al menos 6 veces!!! ¿Porqué no cogí mi Mathews Legacy de 72lb?-me preguntaba todos los días.

El mal sabor de boca se me pasó cuando Ricard nos llamó para enseñarnos lo qué había cogido a primeras horas de la mañana. Había descubierto dormitando entre las ramas de un árbol una águila de Harris y con gran sigilo subió y la cogió. Se había pasado parte de la mañana contemplándola mientras tenía las patas atadas a su riñonera y la cabeza cubierta con su sombreo. Cuando nos llamó para contárnoslo no podíamos creerlo hasta que la vimos. Tras las fotos la soltamos sana y salva. Aun cuando lo recuerdo alucino de tal proeza.

Esa tarde apareció Jerry con un poleas que le faltaba el peep, se tenía que regular la mira, etc. Lo había comprado de 2ª mano y se tenía que customizar...pero le faltaban componentes. Le di las gracias y opté por seguir con mi Blackwidow ya que era una locura intentar dar el blanco con ese poleas totalmente desajustado y sin algunas piezas para la puntería.
Me pasé el resto de la tarde meditando que me estaba pasando. Me emborrachaba de animales todas las veces, ese era mi gran fallo. Esa mañana había cazado a otra rana a 13m...¿como podía darle a una rana o a una liebre y fallar una jabalina a la misma distancia? Tenía que focalizar y fijarme justo en el punto donde quería dar.
Por la tarde volví a la misma zona que los días anteriores y conociendo perfectamente el tema me puse en el punto donde sabía que saldrían las jabalinas. Así fue...las deje comer y me fui acercando lentamente...80m, 70m, 50m, lentamente con el viento a favor que ya tenía controlado. Cuando estuve a 5m decidí tirar a la más grande del grupo. No podía acercarme más ya que no había más arbustos, pero viendo mi destreza quería tirar lo más próximo del blanco posible. Solté la flecha que atravesó por completo el animal. Un tiro perfecto! Se cayó allí unos segundos, luego se incorporó y avanzo hacia mi chascando los dientes. Yo ya tenía otra flecha preparada. Se lo pensó y se adentró a los arbustos...mientras la seguía el grupo. Tiré la flecha al último sin darle, como no. Eso de concentrarme en un punto móvil ya era pedirme demasiado. Sabía que era un tiro mortal y no avanzaría apenas metros. Me senté y espere 20min. Luego entré en la zona de la pesadilla clavándome un sinfín de pinchos y a 10m la encontré inerte. Qué feliz estaba. Mi primera pieza de caza mayor con un recurvo instintivo! Llame con el móvil a Ricard que me informó que también acababa de cazar a una hembra de jabalí!
Esa noche nos hicimos fotos y lo celebramos. Fede por desgracia seguía sin tener la suerte de que le saliese nada


El día 5 y último de caza vi. Más jabalinas por la mañana pero me fue imposible acercarme...se alejaban comiendo a toda prisa y tal como estaba la cobertura era complicado avanzar más rápido para alcanzarlas. Mis amigos no vieron nada.
Por la tarde fui a la zona donde había estado Fede todos los días y Ricard y Fede fueron a mi zona. Les dejé viéndose a lo lejos las jabalinas comer. No me preguntéis como ni porque pero a mi si que me salieron las jabalinas. Las receché aunque estaban nerviosas y se alejaban con celeridad. Viendo que eran las 20.25h y empezaban a adentrarse en la espesura para ya no salir tiré precipitadamente a una a 15m fallando. El grupo se escondió. Decidí regresar. Ya en lo alto del camino hice un último vistazo de ese paisaje duro, lleno de pinchos donde solo puedes cazar pegado a los caminos...y vi como acababan de salir a lo lejos los marranos. El aire soplaba en mi cara, aun había luz...avancé sin pensármelo y fui acortando distancias. Avancé a 4 patas lentamente hasta tener a 5m un gran marrano. El resto del grupo le mantenía las distancias algo más lejos. Un cm. más y tendría su codillo a merced. El arco horizontal, pero no ya había aprendido la lección tras la jabalina que erré a 2m. Acusó de golpe el tiro revolcándose por el suelo. Salió luego corriendo como podía hacía un cauce seco de río cubierto de pinchos y yo me tiré hacía él. Al verme se puso más histérico. Se tiró dentro de se túnel y yo detrás. Le tiré otra flecha y se paró revolviéndose de dolor. Le tiré otra flecha muriendo en segundos. Salí de esa maraña para marcar el punto en el camino. Mi viaje en Tejas, aunque desesperante al final había acabado más que bien

Mis amigos por desgracia me contaron que las jabalinas a los pocos minutos se entraron en el bosque espinoso para no volver a salir. No pudieron tirar.
La caza como siempre he dicho es suerte, más suerte y más suerte...y luego destreza. La suerte que tuve respecto mis amigos en este viaje fue increíble.
Recomiendo a todo el mundo que realice este viaje, mejor no obstante en marzo ya que según parece hay mayor movimiento de animales y puedes cazar todo el día. Es una experiencia dura donde el calor y sobretodo los pinchos son una pesadilla, pero vale la pena para recordar de por vida.