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Con este panorama y repartidas las zonas, comenzamos la caza.

La forma de caza era sencilla, se localizaban los ejemplares y se recechaban. Solíamos tirar maíz desde los coches para localizar a los ejemplares al salir a los senderos a comerlo y comenzar el rececho, típica forma de caza en esa zona, donde la vegetación no permite en muchas ocasiones el rececho clásico. Los senderos pueden tener varios kilómetros de longitud así que en muchas ocasiones uno tiene que dejar pasar las opciones al ver los grupos a mucha distancia. También resultaba muy frecuente recechar javelinas en los pocos claros que existían en los alrededores de los caminos, de hecho se abatieron de esta forma mas animales que en los propios caminos. Al ser la densidad de javelinas tan alta podíamos ver grupos a todas horas, en los senderos, en las lagunas, comiendo nopales... las oportunidades de caza aparecían en cualquier punto y a cualquier hora, solo había que buscarlas. Durante toda la mañana se localizaban los grupos cerca de los senderos y de las zonas de alimentación, en las horas centrales del día era frecuente ver javelinas alrededor de los puntos de agua y a última hora los senderos tenían muchísima actividad. Podríamos resumirlo fácilmente, se veían javelinas todo el día, a todas horas y en todas partes.

Con todo esto, no tardamos mucho en tirar las primeras flechas, conejos y javelinas fueron nuestras primeras piezas. También empezaron los fallos, claro esta, hasta 15 flechas en un solo día se llegaron a fallar tirando a conejos, liebres y javelinas. En los primeros días fui capaz de "estrenarme" en esto de la caza con arcos recurvados, después de un rececho fallido, pude observar un ejemplar solitario cerca de un sendero, me aproximé a unos 10 metros escondido tras un montículo de tierra, me levanté, vi a la javelina y tiré, el tiro fue bastante bueno ya que la autopsia desveló  que la punta de caza cortó el corazón. Aún así, poca sangre y el animal a menos de 15 metros de donde le tiré. Mi primera pieza de mayor con un recurvado. Un Border de 60 libras.

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Ese mismo día me hermano Alberto cazó otro ejemplar con el poleas Mathews, un tiro perfecto y el animal en 5 metros. En el tiempo que pasó hasta que llegamos al campamento a recoger un coche acondicionado para el transporte de las piezas, unos 30 minutos, los buitres y águilas habían encontrado el animal dando buena cuenta de una parte

Las javelinas estaban infestadas con pulgas y garrapatas así que a la hora de limpiarlas no podías evitarlas de forma alguna. Las piezas eran aviadas por nosotros, introducidas en una cámara frigorífica y posteriormente llevadas al pueblo para su aprovechamiento. La verdad es que las instalaciones que tenía el rancho para estas tareas eran más que adecuadas, ganchos, cabrestantes eléctricos, manguera, frigorífico industrial

Oscar cazó una javelina con su Hoyt, un tiro certero y el animal cobrado sin mayores problemas que un par de pinchos de nopal, rasponazos y una buena sudada.

Fallos hubo muchos, con recurvado y con poleas, al menos yo 3 tiros en un solo dia, a javelinas, sin contar los conejos que se escaparon. Por mucho que entrene uno, una diana es una cosa y un animal otra. Algunos fallos parecen inexplicables hasta que uno sale al campo. Se fallaron tiros a marranos, de noche y de día, a javelinas, a coyotes, liebres, conejos. Algún día salimos a cazar en mano las liebres, una forma de caza muy divertida al compartir los lances entre todos.

Con el primer animal abatido, nos volvimos algo mas selectivos intentando abatir animales solitarios, por lo general machos de buen tamaño, así que dejamos pasar muchas oportunidades a animales medianos.

Algunas escenas de un rececho sacadas de un video, no son muy buenas pero sirven para hacerse a la idea

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En esta sucesión de imágenes aparecemos Oscar y Jorge recechando. Los arbustos nos ocultaban en gran parte de los animales y también dificultaban muchísimo el tiro. La cámara también engaña, estamos un poco mas lejos de lo que parece.

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En una mañana para recordar, Alberto, Oscar y yo, vimos muchísima actividad, los grupos de javelinas se sucedían uno tras otro en cortos espacios de tiempo y los tres tiramos a algún ejemplar. Oscar y Alberto alcanzaron a dos ejemplares apenas separados 50 metros, mientras que yo fallé. Pasados unos minutos comenzamos el pisteo, primero el animal de Oscar y posteriormente el de Alberto. Comenzaba la pesadilla que suponía meterse en ese mar de arbustos, cactus etc..con esos 40ºC...

Con la flecha encontrada y analizada, preparamos la cinta para marcar, GPS, agua y rastreamos...

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En este tipo de terreno la sangre desaparecía rápidamente debido al calor y a la arena, el uso de cinta y GPS resultaba muy útil

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Pasados unos cuantos metros la sangre era menor, hasta que desapareció. La dirección parecía indicarnos que el animal atravesó el camino, así que empezamos a comprobar el otro lado

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Apenas comenzamos la búsqueda vimos al animal en el suelo, el primer animal abatido por Oscar con su Checkmate

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El animal que tiró Alberto resultó realmente fácil de encontrar, ni 10 metros...

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Alberto y Oscar tenían hecho su cupo legal de dos javelinas por cazador y yo no tardaría mucho en hacerlo. Durante un rececho a dos ejemplares que se encontraban en un camino me encontré a apenas 5 metros de una javelina. Tensé y solté, el tiro fue muy cercano y alto, afectando a la columna, el animal cayó al suelo inmóvil y con la ayuda de Oscar fue rematado a cuchillo. Un lance intenso y muy especial para mí, se trataba del última día de caza a última hora.

Jessica nos acompañó durante esa jornada observando desde primera fila el lance, de verdad que esa chica tiene mas afición a la caza de lo que ella misma piensa. Nos comentó que tira con un longbow de 45 libras, así que ya tiene una parte del camino recorrido.

 

Increíble fue el caso de este animal, una vez marcada la posición regresamos con el coche para transportarla y pasados 15 minutos el ejemplar ya no estaba¡¡¡¡...lo encontramos a unos 15 metros, mordido y con señales de haber sido arrastrado por coyotes¡¡¡en 15 minutos¡¡¡¡.

Todo el equipo que usamos se mostró mas que idóneo, no son animales que requieran de grandes potencias para alcanzar las vitales y cualquier arco típico de caza es mas que válido. Las puntas que usamos fueron de lo mas variadas, razorcaps, , magnus, muzzy, rocky mountain... para menor usamos puntas de caza mayor, alguna judo, bodkin.

Hay mucho mas que contar, recechos nocturnos, esperas en lagunas, fallos a decenas, anécdotas, animales observados..pero el artículo no acabaría nunca y la página web sería aún mas grande. De todas formas, falta todavía de contar la experiencia de los otros 4 cazadores, casi nada ya que fue igual o más intensa que la nuestra...