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Berta un oasis en mitad de la Sabana

Los accesos son muy buenos, para llegar a la finca de Old Days Safaris basta tomar la carretera asfaltada que une Pietersburg con Messina y seguirla hasta pasar Louis Trichardt, a unos treinta kilómetros de allí encontraremos una señalización metálica en la que se puede ver un gran baobab logotipo de Old Days. El campamento esta situado a orillas del río Sand en territorio de la tribu Venda cerca de la frontera con Zimbabwe, Berta es un oasis en medio de la sabana, mas de 6.000 hectáreas de terreno donde podemos encontrar una variada vegetación que en esta época del año (final de la temporada de lluvias) se nos muestra en todo su esplendor, entre las diversidad de especies que aquí se pueden contemplar, cabe destacar los árboles mopane, el knob-thom y las acacias (ambos espinosos), el marula de cuyos frutos se extrae un delicioso licor, así como el impresionante baobab, un sorprendente árbol cuya ecléctica figura hizo pensar a los antiguos moradores de estas tierras que había sido plantado al revés.

La ecléctica figura del Baobab hizo creer a los antiguos moradores de estas tierras que había sido plantado del revés

El campamento se encuentra inmerso en un bello y cuidado jardín, donde podremos disfrutar del aroma de multitud de flores o de un refrescante baño en la piscina mientras nos relajamos escuchando el canto de las incontables aves que a diario visitan el lugar. Posee un gran lodge principal, donde junto a la cocina y el comedor, se ubica una acogedora sala de estar adornada con innumerables trofeos de caza y un mobiliario de marcadas raíces tribales. En la parte trasera del comedor podemos encontrar un gran porche de planta semicircular en cuyo centro se erige el tronco de un impresionante sicómoro que proporciona sombra y frescura al lugar, un generoso espacio donde el cliente podrá disfrutar de una soberbia barbacoa o una deliciosa fondeé de antílope preparada por las expertas manos de Alfred el cocinero de Old Days. En una zona anexa se ubican la sala de despiece que alberga una impresionante cámara frigorífica y los alojamientos del personal de servicio.

Foto izqda: Vista interior del gran salón comedor  

Foto dcha: Todas las estancias están decoradas con trofeos espectaculares y un mobiliario de marcadas raíces tribales

El alojamiento principal lo compone un gran bungaló con capacidad para diez personas, que se complementa con cinco cabañas de planta circular todas ellas dotadas con dos camas individuales, ducha y servicios. La mano femenina de Elena se puede apreciar en el diseño del interior de los alojamientos y en el cuidado que se a puesto en su equipamiento, todos ellos están dotados con escritorio, sillas, mosquiteras para las camas, ropero, perchas y ropa de cama extra, además de servicio diario de plancha y lavandería. Todos los enchufes poseen un adaptador al modelo español, algo que se agradece si como yo suelen viajar cargados con varias cámaras fotográficas y el ordenador personal.

A la orilla del rió Sand, Berta es un oasis en mitad de la sabana

Tras tomar posesión de nuestra cabaña nos encontramos con una grata sorpresa. Dentro del campamento y a tan solo cincuenta pasos de esta, nos habían preparado un campo de tiro con una soberbia diana donde poner a punto los arcos, así que nos dispusimos a estrenarlo de inmediato. Al abrir la maleta del arco de Sergio nos llevamos el primer susto, el golpe de la aduana a ocasionado que casi todas las flechas que viajaban perfectamente alojadas en su interior aparezcan ahora diseminadas sobre el arco, alguna de ellas ha perdido incluso la caperuza plástica que las protege dejando al aire sus filos. Se masca la tragedia, pues el más pequeño roce de la cuerda del arco con uno de estos lacerantes filos podría ocasionar su rotura y con ella el final del safari. Afortunadamente, Sergio ha tenido suerte y tras repasar la cuerda comprobamos que no ha sufrido daño alguno. Abrimos mi maleta con el corazón encogido sin saber lo que nos íbamos a encontrar. Inicialmente todo parece en orden, las flechas continúan en su lugar y las puntas de caza en su caja correspondiente, por el contrario, el arco aparece desplazado apoyado sobre el quicio de la maleta, el golpe recibido ha sido tan fuerte que se ha desprendido de sus anclajes.      

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