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TRAS LOS JABALÍES EN ARGENTINA por Daniel

Para ser sincero todos los arqueros sabemos lo difícil que puede ser cazar un animal y en mi caso desde que comencé a cazar con arco allá por el 2000, siempre anhele cazar un padrillo y este si bien no es muy grande para mi fue de lo mejor.

Todo comienza el jueves por la noche, mi querido a amigo Guillermo tenia que pasarme a buscar por Zarate para viajar a la "Medalla Milagrosa" en Entre Rios, para variar (la puntualidad no es una virtud en Guille) llego tarde y llegamos a la Estancia como a la 0100 de la madrugada. Al amanecer salimos a recorrer el campo y los cebaderos para sorpresa nuestra la actividad de los chanchos era muy buena con osadas importantes y huellas que prometían mucho.

Trascurrió el día con Guille intentando recechar ciervos disparando en tres oportunidades pero sin éxito (para mi porque insiste en usar unas flechas construidas por el) yo prefiero las que hace mi amigo EASTON.

La primera noche Guille elige un puesto y yo otro, ambos con buena chance, en el mío como a las 1800 horas entraron unos axis pero un movimiento en el puesto los alerto y emprendieron la huida.

Como a las 1900 horas y sin luz del sol y con la luna sin salir (no se veía nada) entran al cebadero unos tres jabalíes de tamaño interesante, comieron sin parar y a cada instante se acercaban a mi zona de tiro unos 10 metros de donde yo estaba (estaba apostado sobre un árbol a unos 3,5 metros) además la luna se resistía a salir y recién apareció a las 2000 horas en ese instante comienzo a tensar el arco pero al estar tan cerca los animales sintieron el ruido de la flecha al rozar contra el rest de cuero y emprendieron la huida, aun así decidí lanzar la flecha pero sin éxito.

Paso una hora y media y entro un jabalí que quedo como a 20 metros, le tiro y no determiné si pegué o no ya que no se veía nada. Como a las 2300 horas aparece por mi izquierda y a unos 15 metros un padrillo que me pareció enorme ya que la luna lo iluminaba perfectamente, sin perder tiempo ya que estaba muy nervioso, le solté la flecha. Salió corriendo rompiendo chircas y luego silencio total. Estaba seguro que le había dado. Como en media hora mas aparece Guille que venia a buscarme, muy emocionado le cuento lo sucedido, encontramos las dos primeras flechas clavadas en el suelo, pero faltaba la tercera...comenzamos el rastreo a los 10 metros encontramos la flecha partida a la mitad pero nada de sangre.. En ese instante Guille mas tranquilo que yo me dice "para busquemos aunque mas no sea una gota cerca de la flecha" sabio consejo en unos metros vimos una minúscula gota, luego otra...ello me permitió trazar una dirección tentativa y a los 20 metros de la zona de impacto estaba tendido el animal.

Alegría infinita y luego...que pasa..no podíamos moverlo estaba pesadísimo...ni hablar de cargarlo en la camioneta tuvimos que pedir refuerzos en el casco de la estancia y entre cuatro lo subimos (los ayudantes fueron Sergio"Lagarto" Saavedra y Juan Rios)

Al abrirlo el flechazo atravesó el corazón completo y se alojo el cuero del lado opuesto. El arco un Arango Nacional recurvado de 54" de 57@28" con flechas easton 2219 de 30" y punta Magnus de dos filos de170 grains.