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GUARDAS:
Los Puukko (cuchillos tradicionales) finlandeses no tienen guardas, y allí nadie se corta con ellos. Se trata de aprender a usarlos y agarrarlos de otra manera. Las navajas de bolsillo, por lo general tampoco tienen guardas, y no nos cortamos constantemente con ellas ¿verdad? Entonces ¿a qué viene tanta obsesión con las guardas?
Creo que seguimos pensando en un cuchillo como si fuera un arma punzante, y no una herramienta de corte. En las dagas y puñales de combate, las guardas tienen más como función proteger la mano de las estocadas y tajos del arma del adversario que preservar nuestros dedos de resbalar hasta nuestra hoja. De ahí las guardas dobles. En un cuchillo de remate... tal vez, pero yo de eso sé poco: en estas latitudes en las que vivo (Cantabria), se remata de un tiro o con otra flecha, en el caso de los arqueros. Una guarda simple puede tener sentido si vamos a hacer una brusca inserción ocasional, pero creo que no es el uso más frecuente de un cuchillo de monte. La mayoría de las veces, una gran guarda es más un estorbo que una ayuda. No estoy hablando de una referencia que, al tacto, nos indique el fin del mango, sino de esas barras, placas o alas que salen a veces de los cuchillos como si fueran cuernos. Mi experiencia me dice que tienden más a engancharse en todo tipo de partes de la ropa y del objeto a cortar que una verdadera protección. Protegen, sí, pero estorban mucho. Pruébese a cortar en horizontal una rodaja de algo sobre una tabla, y se comprenderá lo que digo.
En un movimiento de corte normal, de resbalar la mano hacia algún sitio, será hacia el pomo del cuchillo, no hacia la hoja.
Si no es así, es que no se está cortando bien (ver “agarres”)

"Con una empuñadura así, quien necesita una guarda?"