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MI PRIMERA CORZA CON ARCO
Gracias a la jornada intensiva de los viernes me planté a las 17.35h en Pancorbo y a las 18h estaba ya cambiado esperando el la linde del bosque de esas tierras burgalesas.
Como no, durante toda la semana había estado mirando el tiempo en internet y habían asegurado tiempo bueno y con tan solo 15% de posibilidades de lluvia. Pero San Pedro no mira internet y decidió que nada más ponerme de rodillas y detrás del tronco de ese pino empezara a caer las primeras gotas. Y allí me veis, empapándome lentamente, sin traje de lluvia, en lo que era mi segundo fin de semana intentando abatir una corza hembra, permiso que había conseguido gracias a Josetxo Rico, más conocido como Popeye por todos nosotros.
Hace tiempo, en manos de mi amigo Edmundo, cacé dos magníficos corzos que son la envidia de más de uno, pero fue con rifle y ahora tenía que sacarme el gusanillo del arco.

Mi primer fin de semana, del 23-24 de Septiembre, me sirvió para conocer los movimientos de las corzas e incluso pude disparar 3 veces sin cobrar ninguna. He de resaltar que con mi Mathews de 72lb, flecha de carbono RedLine 360 y punta German Kinetic de 150grains tiré a 30m a una corza que se me acercaba de frente y de forma impresionante esquivó la flecha.
Viernes 6 de Octubre empezaba mi segundo fin de semana de caza y aunque mojándome me sentía feliz.
A mis espaldas lentamente subía el monte bastante limpio, lleno de pinos. Frente a mi, una línea de 3 árboles y luego a 10m empezaba el campo ya segado de 90m de ancho. Luego volvía a subir el monte, pero este limpio, con arbustos bajos hasta llegar a la loma con algunas rocas. Sabía que por esa loma tenían que bajar las corzas, o al menos así lo había hecho todos los días del fin de semana pasado. A izquierda el campo caía con una ligera pendiente 300m hasta llegar a la carretera de montaña. A derecha caía muy ligeramente hasta que se estrechaba por completo a 100m . Luego empezaba otro campo, y luego otro y otro hasta perderse en el monte.
Quieto y en absoluto silencio estuve esperando hasta que a las 18.30h detecté que en el campo de mi derecha, a 200m estaba tranquilamente comiendo una corza con su corcito. Este ya tenía unos pequeños cuernos y su característico culo en forma de riñón, al contrario que las hembras con forma de corazón. Era el segundo macho que veía en la zona. El primero ya adulto y de cuerna mediana pero muy perlada, lo tenía perfectamente localizado y lo había sorprendido en dos ocasiones en el mismo punto. Si tuviera el permiso para macho en vez de hembra…otro gallo cantaría…Estuve observándolos largo tiempo hasta que algo les molesto y desaparecieron en el monte. A las 19h y sin parar la suave llovizna insistente que iba mojándolo todo aparecieron justo encima la loma 2 corzas. Al fin!! Bajaron algo apresuradamente, más rápido que las veces anteriores. Se notaba que estaban confiadas y tenían hambre. Llegaron a la linde del campo y saltaron a él. 90m me marcaba el telémetro. Bueno, al fin habían aparecido..con esa lluvia llevaba rato pensando que me iría a dormir sin haber visto más movimiento. Pasaron los minutos y lentamente se fueron acercando pero desviándose a mi izquierda. 90, 80, 75, 60m y yo dándole vueltas a la cabeza. ¿Acorto distancias dentro del bosque? ¿Me quedo mejor quieto? ¿Y si me hubiese puesto más a la izquierda ya podría haber disparado? El viento desde el principio me daba ventaja por lo que si no me movía sabía que no me descubrirían por lo que opté por mejor esperar. No obstante empecé a medir las distancias con los árboles de mi izquierda por si las corzas decidían entrar al bosque. Un árbol a 30, otro 35…ese a 45m…
Fue pasando el tiempo mientras seguía con el dilema si acortar distancias o no…hasta que de pronto una corza entró en el bosque….la otra la perdí de vista campo abajo. Fue adentrándose más y más…hasta tenerla a 45m. Era mi única oportunidad ya que se iba oscureciendo la tarde y dentro del bosque la penumbra iba invadiendo el ambiente. Me saqué inmediatamente las botas y aprovechando la cobertura que me daban los troncos de los pinos fui lentamente acercándome a ella mientras iba arrancando los tiernos brotes del sotobosque. De pronto vi que se alejaba de espaldas por lo que avance descaradamente hacia ella. Grasso error…era la otra corza que había perdido de vista hacía minutos, por lo que la que estaba recechando se quedó mirando fijamente ese árbol que se había movido de golpe. Fueron 60 a 90 segundos que me parecieron eternos. Inmóvil, descalzo notando el suelo húmedo…empezó a dolerme la rodilla izquierda…y ella fijamente, las orejas levantada mirándome. Pero al fin pasó de mi y siguió comiendo por lo que pude avanzar 2 pasos más y aprovechando un árbol que me tapaba perfectamente abrí el arco y anclé el kisser en mis labios. Lentamente fui curvando la espalda hacia atrás hasta que ese tronco antes tan útil y ahora tan molesto dejó de taparme la corza que se mosqueo de nuevo levantando la cabeza. Estaba perfectamente ladeada mostrándome su parte derecha. Calculé a ojo 27m por lo que puse el pin de 30 justo 2 dedos por debajo de su abdomen y disparé. Eran las 19.45h. Un pop vacío sonó, alegrándome los oídos, y partió bosque arriba hasta que se paró a 40m donde la perdí de vista. Muy lentamente dejé dos troncos marcando la línea de tiro desde mi posición y avancé en busca de la flecha.
Los cánones recomiendan esperar 20minutos antes moverte, pero no paraba de llover y cada vez de veía menos por lo que decidí no demorar la búsqueda. Además el sonoro pop me decía que había sido un tiro pulmonar por lo que tras mis experiencias estaba seguro que su vida, tras el tiro, no se había alargado más de 5 segundos, por lo que tenía que haber caído cerca. Encontré rápidamente la flecha, ésta se había clavado justo detrás de la corza, estaba cubierta de sangre rojiza-clara con burbujitas y no olía mal. Por el ruido y la sangre ahora sabía con total certeza que era un tiro a los pulmones. Empecé a avanzar lentamente el camino que había hecho la corza en su huida y a 40m justo donde la había visto pararse yacía muerta. Al desplomarse la había dejado de ver pensando que había avanzado algo más. La alegría me envolvió el alma y me dispuse a ver como había sido el tiro. Me quedé estupefacto…si bien la línea donde había apuntado era 2 dedos por detrás del codillo, la flecha había entrado por los cuartos traseros produciendo un corte de 15cm, atravesado en diagonal el animal y salido por el lado izquierdo del tórax!

Aun con la velocidad de la flecha la corza había tenido tiempo de girar hacia la izquierda intentando huir al mismo tiempo que se agachaba, produciendose el corte de 15cm en la nalga mientras entraba la flecha.
Fui a buscar mi perra teckel, Lluna, para continuar con la ardua tarea de seguir rastros…y aun con la lluvia localizó la corza inmediatamente. Claro está que tan solo habían pasado 25minutos desde que la corza había recorrido ese camino. Dejé que mordiera un poco la presa mientras soñaba que algún día llegaría a ser un gran perro de rastro y me encontraría todas las piezas que no yo pudiese cobrar por no dejar rastros claros de sangre o estar heridas.
Tras las fotos de rigor mientras seguía lloviendo, esta vez con más fuerza, descuarticé a la corza. Empapado, pero feliz llegué al coche donde me cambié y emprendí el viaje de regreso no dejando de decirme a mi mismo que había tenido una suerte increíble.

Joan
6/10/2006