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Alberto, fue el último que recogimos y la cara que tenía era de estar todavía flotando de felicidad. En tres ocasiones le entraron cochinos, hasta lo intentó uno grande que le sopló por la derecha. Al fin tras dejarlos cumplir optó por tirar con la tercera piara. Digno de elogio el aguante que tuvo en su primera espera a los guarros! Tras recogerle estaba con la duda de haber dado en el blanco. Hasta la mañana siguiente no lo podríamos saber.

En mi caso la palabra que describe mi espera es la de UN FESTIVAL. La caza con arco a mi entender es un 80% de suerte. Un 10% de más suerte y un 10% experiencia adquirida tras ir a cazar mucho y cagarla un millón de veces. Durante la tarde me entretuve viendo comer el maíz a un conejo, a dos torcaces y a 5 arrendajos. Pude asistir al intento fallido de un ave de presa de mediana talla en cazar un mirlo que comía maíz. Le fue de pelos y fue todo tan rápido e inesperado que no tengo ni idea de que ave fue. A las 21.45h aun con luz pero sin poder ya distinguir los colores me entró una piara de 3 hembras, 3 bermejos y algún rayón. Si había más no lo sé porque las paredes de la cabaña me tapaban parte de la visión y yo con los guarros a 10m no quería menearme mucho.

                                

Tras decidir a qué guarra tirar al tenerla perfectamente ladeada, abrí el arco. De pronto observé que se le acercaban los rayones y alguno le daba con el morro golpes en las tetas…Llevaba crías…Estuve aguantando un minuto el arco abierto, esperando a que se pusiera otra hembra a tiro…y al fin vi la ventana. Suerte porque empezaba ya a temblar. Tiré al codillo y la guarra se desplomó de golpe. No se podía levantar pero a cabezazos y arrastrándose se tiró por el terraplén a mi derecha, hasta una charca. Los demás huyeron. Decidí salir para acabar con su sufrimiento y la rematé. Era una hembra grande, negra como la noche oscura. Feliz llamé a Goyo para que me recogiese, pero me comentó que no había caminos alternativos por lo que si lo hacía molestaría a uno que otro de mis amigos. Decidí quedarme.
A las 23h entraron 3 bermejos. Les dejé cumplir y tras 10min se fueron por donde habían venido. A las 24.30h unos bufidos a escasos 2m de mi me sobresaltaron de mi medio meditar. Me acababa de coger aire un macareno que huyó lentamente con su sermón. Otra vez sería pensé…pero a la 1am de pronto y aun sin haber oido nada me recliné para ver por la ventana…fue un presentimiento. Avanzando en silencio se acercaba por mi izquierda en el fondo una marcha negra. El gorrino que volvía. Le esperé con el arco abierto, de pie frente a la puerta de la caseta y cuando se puso ladeado apunté al codillo. He de decir que en ese momento tomé la decisión de cambiar mi mira de caza. Eso de pins iluminados que has de ver través del peep en la noche…como que a mi no me va bien. Veía el guarro, veía el pin pero no veía bien donde apuntar. Mira que en el jardín he practicado muchas veces de noche…pero el campo y en caza real las cosas cambian. Cuando creí tenerlo claro tiré. Un golpe seco sonó y el cochino sin decir ni mu huyó. Envié un mensaje para pedir que no viniesen a buscarme hasta pasados 30min. Mientras analizaba lo sucedido y cada segundo tras la huída, más los sonidos de la noche. Le había dado seguro, pero no en los pulmones.

A la mañana siguiente bien temprano fuimos en busca de las ilusiones. Por desgracia descubrimos que Alberto había fallado a su guarro. Otra vez será amigo! Ponerte en tu primera espera y que te entren tres veces los guarros es de sobresaliente…y además que tires es ya de película!

También encontramos las dos flechas de Emilio, claro fallo a los zorros…como él nos dijo.

El rayón de Luís apareció unos cuantos metros más allá...lo encontró el sobrino de Goyo por olfato! Ese chico promete. Gracias Luís porque Goyo prometió cocinarnos ese cochinete para cuando volvamos en julio, y de seguro estará tierno de verdad! La próxima vez a lo mejor me pongo en tu puesto, como se puede ver los treestands son bien cómodos y están montados de forma que no haya ramas que dificulten los tiros.

                                                         

 

El cochino de Carlos aunque dio mucha sangre y pisteamos la zona, de pronto dejo de sangrar y no lo encontramos…esperemos que en unos días los cuervos delaten su presencia.

En mi caso, la cochina que maté primero, el tiro fue a codillo un poco adelantado…no sé que nervio exactamente le tocaría para que se desplomase de golpe.
El guarro que buscamos resultó dejar de dar sangre de golpe….decidimos entonces soltar a Cuco, el Drahtar de Carlos. Que gran perro que tras recorrerse a trote la zona empezó a ladrar. Nos acercamos a buen paso para descubrir que tenía cogida a una cochina…Goyo la remató de inmediato. Lo que creía era el guarro resultó ser una cochina solitaria. Aún estaba en vida ya que mi tiro aunque fue a la altura correcta se desvió hacia el estómago. Decididamente en mi próxima espera llevaré una mira Hindsight con tritium que creo me irá de perillas para la caza nocturna. Tengo un amigo que la tiene y me habla maravillas. En mi caso me gusta tener un arco específico para esperas nocturnas. Que se abra fácilmente, 55lb, con un buen letoff , silencioso y como no con una mira que me permita apuntar de forma correcta a los cochinos. El tiro a mi segunda gorrina fue desastroso.

SIGUE