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DÍA 3 Y 4
El tercer y cuarto día me puse en otros dos blinds, uno en Lopshorn Farm y el otro en la concesión de Alber’ts farm que tiene Roger. Mis amigos y yo seguíamos sin maletas. Había huelga en el aeropuerto de Johannesburgo y el tema estaba complicado. Por suerte Roger nos prestaba a todos ropa para ir algo aseados. Esos días todo lo que entraba ya lo había cazado, hasta entraron un rebaño de 25 elands, algo increíble, pero lo que no quiso entrar es lo que me faltaba. Ví blesbuk, impala y ñu, pero de lejos. Para mí que intuían que tenía algo pendiente con ellos. También tuve a tiro, a escasos 20m, un buen macho de waterbuck aunque no lo pensaba cazar, por un simple tema económico. Con la caza siempre pasa lo mismo, los animales que tienes a tiro no los puedes o quieres tirar y los que anhelas con “locura” no se te ponen a tiro de forma alguna.
Partimos esa noche de Albert´s farm, tras montar un blind de tela modelo Double Bull T5, justo en el lado contrario donde estaba el blind-torreta y lo cubrimos de ramas protegido bajo un árbol. El viento estaba caprichoso y en el blind-torreta a 5m de altura, sujeto por 4 postes de madera y cubierto de tela verde, en el cual habíamos pasado todo el día, dábamos mucho aire al waterhole.

Muchos animales no habían aguantado la entrada e incluso un rebaño de ñus azules, que llegó a acercarse a las16.30h, a 40m, partió en estampida cuando les dimos el aire. Los fuimos a recechar y cuando me separé de Roger, le pasaron cerca de él pero bien lejos de mi…Ya tenía ganas de cazarlos al inicio del viaje, pero tras verlos las ganas crecieron en mayúsculas. Que animal más curioso y a la vez bello y salvaje. Me quedé “enamorado” de un híbrido de ñu azul y negro que les acompañaba. Su cuerpo era de la especie azul pero los cuernos iban hacia adelante como los negros. Si tenía ocasión de escoger intentaría abatir ese ejemplar.
Al poco de llegar a Lopshorn nos entregaron las maletas! La ilusión nos desbordaba. Fede y Victor estaban hartos de paseos, excursiones, juegos de sobremesa, lecturas…pero al fin tenían sus arcos. Esa noche la cena estuvo envuelta en un ambiente de alegría y felicidad. Al fin podríamos cazar todos! La idea que habían estado barajando de comprar otro arco y empezar a cazar con él, solo se quedó en idea, al fin tenían los suyos. Además nos contaron lo bien que se lo habían pasado llevando mi jirafa a una escuela de niños huérfanos, que la única carne que comen es la que ceden los cazadores. Los niños los recibieron como a los Reyes Magos. Vieranas Safaris cada mes entrega carne a esa escuela, por lo que además de disfrutar cazando, uno se siente feliz sabiendo que parte de la carne se destina a alimentar a esos niños. El resto la consumen los propios cazadores en el lodge. Os recomiendo la carne de orix entre todas, ya que está deliciosa y Amelia, la mujer de Roger la cocina de infarto.

DÍA 5
Esa mañana partieron bien temprano Fede y Victor a probar suerte en un blind de Vieranas.
Roger y yo nos fuimos a recechar un impala que teníamos localizado con varias hembras en Albert’s farm. Llevábamos dos días seguidos viéndolo en el mismo bosquecillo de acacias pastando y defendiendo su harén. Estuvimos parte de la mañana pero aunque el viento nos iba bien y la entrada la hicimos con sigilo, no vimos el impala ni sus hembras por ninguna parte. Tan solo springboks y más springboks y alguna avestruz, desperdigada. Mi impala se había esfumado y no tuve ningún animal a tiro.

A las 14h me puse en el Double Bull T5 y me dispuse a esperar. Tuve el mismo festival que los días anteriores. Más de 100 animales me visitaron, pero ninguno eran los que estaba esperando. Entraron 6 hembras de impala pero no apareció ningún macho. Incluso apareció un magnífico roan que filmé a 25m y que bebió tranquilamente en el waterhole. Su elevado coste mantuvo mi arco alejado…También aparecieron varios waterbucks, hembras y machos, donde 2 tenían una cuerna muy bonita. A las 16.30h, a la misma hora que el día 4 se oyó un estruendo y apareció un rebaño de 14 ñus. Avanzaron por mi izquierda en fila india. El cuarto era mi hibrido. El rangefinder marcaba 25m. Su pecho me lo tapaban los cuartos traseros del tercer ñu. Lentamente se separaron y cuando me disponía a abrir el arco, el primero pegó un salto para voltear en el aire y salir zumbando acompañado del rebaño. Me quedé con una cara de tonto sin creer lo que había pasado. Ya lo tenía cuando se me esfumó en un segundo! No sé si fue un repentino cambio de viento que no noté en el blind, mi movimiento o el objetivo de la cámara que estaba apoyado en la redecilla frontal, pero el hecho es que algo mosqueó al primer ñu y todos se habían ido. Les vi alejar tranquilamente por la izquierda hasta desaparecer entre los árboles. Mi gozo en un pozo.
A veces aunque las cosas las hagas de película, la suerte no te acompaña y la caza por fortuna, siempre nos depara la incertidumbre del resultado final. Por eso me encanta cazar. El presidente Roosvelt una vez le preguntaron porqué era tan buen tirador, a lo que el respondió; “No soy bueno lo que pasa es que tiro mucho”. Este es el secreto de la caza, sobretodo la caza con arco. Cuantas más veces vayas más posibilidades tendrás y alguna vez, por fin, Diana te sonríe y te regala una pieza. Pero por supuesto si vas de uvas a peras no pretendas encima tener la suerte de cazar un animal. La suerte se busca, la suerte se caza.
El resto de la tarde, hasta las 18h que es cuando anocheció, tuve algunos springboks más, 2 facocheros pequeños, varios redhartebeest, los famosos elands y algún kudu.
De regreso a Lopshorn nos contamos las batallitas y me enteré que Victor, que solo iba a hembras de kudu y rehartebeest, había tirado a una hembra de kudu. En su blind, como a mi, habían pasado todo tipo de animales pero la caza selectiva lleva a eso. Te concentras en una especie o un animal y hasta que no tienes una oportunidad pueden pasar días e incluso meses. Por ello en mi primer viaje tenía claro que tiraría a todo lo que se me permitiera y así lo hice, no desaprovechando ninguna oportunidad.