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DÍA 1


El primer día tras ser visitado por media fauna de Vieranas, abatí un macho de jirafa precioso. Pesaría sus 1.500kg y tendría una altura de 4,5m. Se distinguen fácilmente de las hembras, desde lejos, por tener las manchas de un marrón oscuro, llegando a ser casi negros los machos muy viejos. Las hembras tienen las manchas de un ocre claro, como todos ya conocemos. Lo ví acercarse entre los árboles a 100m, iba comiendo hojas de las acacias, se paraba de vez en cuando para comprobar los alrededores y tras 15 minutos interminables se acercó. Sus pasos levantaban una pequeña nube de polvo, cosa que no hacían el resto de animales. Rodeó el waterhole por mi derecha mientras  apartaba a un orix remolón. Se quedó solo frente a nosotros unos segundos. Luego se giró para volver a vigilar los alrededores y tras 2 a 3 minutos se dispuso a beber perfectamente ladeado. Primero abrió las patas y luego bajó la cabeza lentamente como un péndulo. Pero solo tomó un tragó y se irguió de inmediato. Volvió a inspeccionar los alrededores con su altura increíble.

Muchos de mis amigos cuando les comentaba que intentaría por segunda vez cazar una jirafa se extrañaban o mofaban. Cuando pensamos en una jirafa nos viene a todos en la mente imágenes de esas pobres jirafas en el zoo, metidas en un vallado y que contemplamos en la distancia. Pero hay que tenerla delante para realmente valorar el qué es cazar una jirafa con el arco. Es francamente enorme a 18m, de una patada puede matar un león y no se fía de nada. Al igual que el resto de animales, al menor indicio emprende la huída, y qué huída, pues en 2 pasos que parecen hechos a cámara lenta ha recorrido 20m. El primer año a rececho solo logré acercarme en 2 ocasiones a 50m y cuando me detectaba y emprendía la carrera, en 5 pasos volvía a estar a 100m. Francamente desmoralizante.

La jirafa tiene una piel muy gruesa, de 3 cm, por lo que se exigen potencias elevadas y buenos pesos de flecha, para atravesar esos 3cm, más la grasa, las costillas, al menos un pulmón y alcanzar el corazón. El tiro debe de ser ascendente por lo que hay que apuntar con sumo cuidado. Debes esperar a que esté perfectamente ladeada o si decides hacer el tiro frontal, esté perfectamente enfrentada. El corazón está mucho más arriba de lo que imaginamos y es importante que aprendamos muy bien justo donde debemos impactar.

Era evidente que esa postura la incomodaba, sabía que estaba en desventaja y quería asegurarse de que no había ningún peligro acechándola. Escudriñó el paisaje y lentamente se volvió a ladear, abrió las patas y empezó a beber pausadamente. Cuando apuntamos con el arco a un animal, siempre nos fijamos en algún punto concreto, mancha de la piel, suciedad del pelo, pero en una jirafa todo es más sencillo pues debemos elegir a qué dibujo debemos tirar. Roger me lo señaló sin quedar duda alguna. Debía tirar a la izquierda del pentágono invertido del pecho. Mis 150grains de punta German kinetic partieron propulsadas por mi arco Mathews Legacy de 72lb. El macho acusó de inmediato el tiro y salió corriendo por nuestra derecha oblicua, para pararse a 100m y regresar de nuevo andando tranquilamente. De pronto pegó un quiebro todavía más a la derecha y desapareció de nuestra vista. Estaba angustiado pues veía que sobresalían las plumas de la flecha del punto de impacto y dudaba si había tenido una buena penetración. Hasta la fecha, todos los animales que he tirado al pecho con ese arco, la flecha los travesó por completo, clavándose luego a veces en el suelo, por lo que hay que vigilar que la presa no tenga ningún animal detrás, pues lo podríamos también tocar y mal herir. Roger me tranquilizó diciéndome que era un buen tiro, pero yo no las tenía todas. Por suerte diez segundos después oíamos el estruendo de su caída, primero el cuerpo, luego un segundo estruendo de la cabeza. Tenía mi jirafa!!! Roger me felicitó. Me dijo que hay un antes y un después de cazar una jirafa con arco. Que muchos de los que lo intentan acaban teniéndola que rematar con rifle al ser complicado la colocación de la flecha.

Estaba impaciente para ir la a buscarla pero permanecimos 15 minutos en el blind antes de salir. El pisteo fue cosa de niños, había un rastro de sangre clarísimo que no seguía senda alguna. Lentamente fuimos acortando distancias y a 100m la encontramos. Nos os podéis hacer a la idea de qué feliz fue ese momento. Había cazado el animal terrestre más alto del mundo.

Mientras realizamos las fotos pertinentes vinieron dos trackers y mis compañeros Fede y Victor que me felicitaron efusivamente. Creo que recordaré siempre las palabras de Fede al ver la jirafa: “Cuando me dijiste que querías una jirafa te dije que no era una especie que fuese de mi interés, ahora que la veo, yo quiero una. Vaya pasada de animal. Qué preciosidad!” Los trackerse abrieron la jirafa y extrajeron estómago e intestinos. Luego cortaron gruesas ramas con espinos y las pusieron cubriendo barriga y cabeza del animal. Era ya negra noche y no había tiempo en cortarla y cargarla, y se quería evitar que durante la noche las alimañas se la comieran. Bueno, aclaro, evitar que se comieran las partes blandas del interior, ya que a parte de los leones el resto de carnívoros con sus dientes no pueden abrir ni desgarrar esa gruesa piel.

Fede y Victor por su parte me contaron que las maletas seguían sin aparecer y que habían aprovechado el día para visitar las pinturas rupestres y los grabados en las rocas. Tampoco podrían cazar al siguiente día, vaya faena.

DÍA 2


Ya os podéis imaginar como dormí esa noche, aunque no fue hasta la mañana siguiente que de verdad asimilé la cacería del día anterior. Ese día me vestí con pantalón corto, camiseta y botas que me prestó Roger y junto con 6 trabajadores nos fuimos a trocear y cortar la jirafa. No me podía imaginar lo que pesa una simple pata de jirafa, o el costillar…tampoco que entre cortes y hachazos te puedan salpicar con sangre como lo hicieron. Entendí perfectamente el porque me habían dejado ropa de trabajo. Pero a mi me gusta disfrutar generalmente de los animales que cazo, desde que lo veo hasta su despiece, y difícil es que a lo largo de la vida vuelva a cazar otra jirafa. Fede y Victor vinieron más tarde para disfrutar del espectáculo y más tarde partir a ver la fauna. Yo por mi parte disfruté de lo lindo.

Tras tres horas de trabajo, una vez cargada la jirafa en el furgón regresamos al lodge. Allí me aseé y tras algunos tiros en el campo de tiro que tienen preparado, partimos ya con los atuendos de caza. Ese día nos pusimos en otro blind para ver que suerte nos deparaba la tarde. Como en el primer día, un festival de animales. Los facocheros que entraron no eran buenos por lo que no tiré.

Al atardecer de lejos apareció un precioso eland. Se acercó hasta  50m y fue dando vueltas a nuestro alrededor, pero sin entrar. No se fiaba de nada. Iba solo. Roger me dijo que debía de ser el que Peit, su tracker mayor, había visto saltar dentro de Vieranas, hacía una semana. Era la primera vez que lo veía ya que en aquella zona solían beber solo un rebaño de 12 elands con 2 machos francamente muy buenos. No lograba imaginarme como esa bestia podía saltar 2m de valla. Así nos tuvo más de 1h. Luego aparecieron a 150m un rebaño de 25 springboks y unos 15 redhartebbest. Se fue con ellos y se sumo al pastoreo. Estaba de lo nervios. Mi eland allí delante y sin poderle tirar. Más tarde decidió irse por la izquierda del blind hasta que desapareció. Mi oportunidad se había esfumado. Me quedaban 6 días de caza pero en ese momento eso no contaba y estaba con la adrenalina saliéndome por las orejas.  No habían pasado ni 5minutos que aparecieron de la nada 10 kudus que empezaron a beber y cual fue mi sorpresa al ver aparecer el eland, que venía recto al waterhole, desde bien lejos por donde desapareció. No se fiaba de nada y ahora que veía que con los kudus no había peligro venía a piñón fijo. Y yo que pensaba que se había marchado! Lo curioso es que mientras se acercaba se empezó a oír unos “clicks” en cada uno de sus pasos que cesaron cuando se paró. Apartó a dos machos de kudu a lo bruto y empezó a beber. Es oro me dijo Roger, es bueno, aunque en la zona hay dos mucho mejor. El mucho mejor no está aquí ahora, le dije y a lo mejor en los 6 días que quedan no vendrán. Este es el mejor del mundo en estos momentos para mi, añadí. El macho se retiró para cornear un kudu molesto y volvió a beber a los pocos segundos. Disfruté contemplando por unos instantes esa enorme masa. Algunos llegan a los 1.000kg e incluso los sobrepasan, pero aunque ese macho rozaría los 700kg para mi era un trofeo espectacular.

Tras dejarlo tranquilizar y tragar agua sin cesar abrí el arco y le puse el pin de 15 pues estaba a escasos 18m. Le tiré directo al corazón. Hubo una estampida general tras el impresionante salto que pegó al aire y emprendió la huida por donde había aparecido. En ese momento si que creí y ví posible que esos animales puedan saltar 2 e incluso 3m de altura. Qué agilidad! La flecha le había travesado por completo y se derrumbó a escasos 80m. Ya tenía mi eland en mi segundo día de safari! No os podéis imaginar como estaba de feliz…y encima tanto la cacería de la jirafa como la del eland las tenía perfectamente filmadas, ya que Roger en todos los blinds tiene una ventanilla y trípode para filmar todo lo que acontece. Congratulations! - exclamó Roger mientras nos abrazábamos, ya tienes el antílope más grande del mundo.

Nos acercamos a los 15minutos. Era descomunal, más grande que un toro de lidia. Su cuerna retorcida era preciosa y muy simétrica. Qué preciosidad! Roger cogió entonces una pata delantera y me mostró las pezuñas. ¿No oías unos clicks mientras se acercaba? – me preguntó. Sí, pero estaba tan absorto mirándolo y atento a ver el momento en tirarle, que no presté mucha atención-le contesté. Entonces me mostró el juego entre las dos pezuñas delanteras del eland, que al andar chocan una con otra produciendo ese característico click En otros antílopes el dedo es más corto y por eso no se produce ese chasquido. Lógicamente solo es apreciable si uno está cerca del animal. Cuantas agradables sorpresas nos depara la caza con arco donde los tiros son a tan corta distancia!

Llegaron entonces Fede y Victor que volvieron a felicitarme y disfrutar de tan bello animal. Hicimos un montón de fotos y luego lo cargamos al remolque del 4x4 no sin algunos importantes esfuerzos. Ellos me contaron que habían pasado el día contemplando animales y que se seguía sin saber nada de las maletas, por mucho que la mujer de Roger llamaba insistentemente. Vaya fastidio! Mis compañeros seguían sin poder cazar.

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