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NAMIBIA, agosto del 2007
Cuando disfrutas de lo lindo en un viaje de caza, siempre deseas repetirlo de nuevo. Ya en Julio de 2005 mi safari a Namibia fue impresionante, por lo que en Octubre de 2005 volví a reservar con la misma organización, Vieranas Safaris, el próximo viaje que sería para Agosto de 2007. Se sumaron a la aventura mis compañeros Fede y Victor.
Vieranas Safaris (http://www.vieranasbowhunt.com/) está especializado en la caza con arco aunque también organiza caza con rifle, pero en zonas diferentes a las destinadas al arco. Roger Coomber el PH y dueño, es un apasionado de esta modalidad y como no, todo está preparado para ello. Además de la estancia y la comida que es riquísima, los precios son muy económicos, por lo que ya estoy planeando en volver de nuevo en un par de años. Siempre quedan especies a abatir y experiencias nuevas que disfrutar.
A la caza se suman las excursiones que organizan a lo largo de todo Namibia. Tras el safari de caza, en mi primer viaje, disfruté con mi esposa, santa por lo que me ha de aguantar, de un largo listado de actividades. Visitamos el desierto de Namibia en quads. Sobrevolamos la Costa Esqueletos en avioneta; observando a los pecios embarrancados, mares de flamencos , las minas de sal, grupos de orix, hienas en busca de carroña, etc. También visitamos Swakopmund, ciudad alemana que mantiene intactos los edificios de antes de la Segunda Guerra Mundial. Allí te daban un tour a ver focas y delfines además de poder pescar tiburones. Vimos pinturas rupestres y grabados en las rocas de los habitantes damara, de hace cientos de años, representando a la fauna y escenas de caza. También visitamos la tribu himba, donde compramos abalorios y conocimos su forma de vivir, tan distinta a la nuestra. La colonia de protección al guepardo nos impresionó mucho. Pero lo que nos dejo boquiabiertos fue el Parque Nacional de Fauna Salvaje Etosha. Durante todo el día recorrías el parque haciendo mil fotos de todos los animales que se mantenían francamente cerca y por la noche, todo el mundo se acercaba a un enorme lago donde iluminado con luz tenue veías beber jirafas, zebras, ñus, springboks…y leones que intentaban cazar lo que se les acercaba. Un viaje de caza y turismo inolvidable, siempre acompañados por Roger.

No os podéis imaginar como se hacen 2 años interminables deseando regresar, revisando fotos, videos y comentando batallitas. Finalmente el día D llegó y nos encontramos todos en Barajas. La suerte me sonrió y no me peguntéis porque pero me hicieron viajar en Business tanto en la ida como en la vuelta. Dios qué bien se duerme durante 9h de viaje hasta Johannesburgo tumbado en un sillón! He de reconocer que en este caso Iberia se portó estupendamente conmigo.
Llegamos a Sudáfrica y allí tuve una experiencia algo “desagradable”. Hasta la fecha nunca me había pasado, aunque oyes historietas por todas partes, pero al fin me tocó. Me refiero al pagar la novatada de toparnos con un listillo que si no le dábamos propina no nos sacaba billete para Windhoek(Namibia). La historia es que decía que el avión iba lleno y si bien les sacó el billete a mis dos compañeros a mi me dijo que teníamos que esperar. Iba compinchado con dos más individuos portamaletas. Les dije a mis amigos que se fueran, que al menos ellos subieran al avión y allí me quedé con ese timador. El tiempo pasaba y le pregunté a que esperábamos…Lo vi clarísimo…quería dinero. Insistí en que tenía que tener el billete y tras varios intentos, milagro! de pronto el avión no estaba lleno y me sacaba el billete. Luego me dijo con el billete en la mano que había sido muy bueno conmigo y que había conseguido con mucho esfuerzo el billete famoso. Quería que le comprase una botella de whisky o le diera una buena propina. Le di el neceser que dan en business y se me quedo mirando alucinado…pero me dio el billete. Los dos portamaletas entonces me acompañaron al control y también me pidieron dinero. Estaba hasta los…pero no quería quedarme en tierra, iba ya justo para el embarque y no quería jugármela, por lo que les di lo que me sobró en mi anterior viaje en dólares de Namibia: unos 12 euros. Me dejaron en paz y cabreado me reuní con mis compañeros. Había pagado la novatada y no me sentó muy bien.
Dos horas después, a las 16h, estábamos en Windhoek-Namibia y tras el control pasé a recoger mi maleta del arco. El oficial me la hizo abrir pensando que era un rifle…aunque le dije que era un arco. Después abrió una libreta con fotos de jugadores de fútbol y me dijo que estaba recogiendo fondos para patrocinar su equipo de fútbol…que si quería colaborar? En Johanesburgo me habían pillado distraído…pero allí ya no estaba por tonterías. Le contesté que me encantaría, pero que todas las propinas se las habían quedado en Sudáfrica y que ya no me quedaba ni un duro…cogí la maleta y me fui.
La espera para las maletas fue larga para todo el mundo, hasta que nos dimos cuenta que no había llegado ninguna maleta….Sí, habéis leído bien. De los 90 viajeros que íbamos en ese vuelo no había llegado ninguna maleta, solo mi arco…Ya os podéis imaginar el buen rollo que había en el aeropuerto. Rellenamos las reclamaciones de pérdida de equipaje y salimos fuera donde nos esperaba Roger Coomber que conocía las noticias, tras haber hablado conmigo por el móvil. Según parecía las maletas llegarían mañana. La excusa inicial fue que había una cinta de transporte rota y las maletas habían caído todas…más tarde supimos que la razón real era una huelga en el aeropuerto Sudafricano. Lo peor es que Fede y Victor no habían facturado el arco recurvo a parte, como ZZ, tal como yo lo hice, y lo habían empaquetado en la maleta de ropa. Ellos no tenían sus arcos y no podrían cazar, de momento.
El viaje de 5h hasta la granja Lopshorn, donde vive Roger con su familia, y donde nos alojaríamos durante 8 días de caza, pasó rápido. Con constantes exclamaciones, al cruzarnos sin cesar con facocheros, babuinos, kudus, gallinas de guinea…y un montón de steenboks. La red de carreteras de Namibia es francamente buena pero a excepción de las ciudades, cruzan km y km de tierras ganaderas repletas de caza salvaje. El gobierno limpia constantemente unos 20m a ambos lado de la carretera para poder ver con anticipación los animales que cruzan de lado a lado, y evitar accidentes más frecuentes de los deseados. Todo está sectorizado con vallas para las vacas, de 1m de altura, que cruzan por arriba y por debajo la fauna salvaje. La densidad es enorme y cualquier trayecto se te hace muy ameno. Las señales de tráfico, de aviso de corzos o ciervos que cruzan, aparecen con kudus e incluso elefantes. Una pasada.
Kamanjab, al norte del país, a 2h y 35min del parque Nacional de Etosha, es la última población que se cruza antes de llegar a Lopshorn Farm. Tras 20minutos de carretera en polvo y ya de noche, llegamos a la granja.
El único que deshizo la maleta y lo preparó todo para el día siguiente fui yo. Suerte que en ella había puesto un camo Iberwolf completo, las pinturas, machete, rangefinder…Tenía todo el equipo.
Nos dejaron ropa de abrigo y cenamos.
Cepillo, pasta de dientes, jabón , toallas…todo te lo proporcionan en el lugar, por lo que nos fuimos a dormir preocupados por las maletas, pero aseados.

La zona principal de caza se llama Vieranas y da el nombre a la organización. Ocupa casi 2.000ha. cerradas con malla de 2m.Allí no entran las vacas ni cabras, pero saltan o pasan por debajo sin problema elands, kudus, facocheros, steenboks..e incluso leopardos y guepardos. Tiene dos waterholes y varios puntos de sal, donde hay los blinds. El paisaje es llano, propiamente sabana con kopjes (pequeñas montañas de rocas) que aparecen de vez en cuando. La otra zona de caza es Lopshorn farm, 6.000ha sectorizadas por un sin fin de parcelas delimitadas por vallas de 1m que controlan el pastoreo de vacas y cabras. En ella campean a sus anchas toda la fauna africana. Allí también hay varios waterholes y puntos de sal con sus blinds. Vieranas está dentro de Lopshorn Farm y solo se permite la caza con arco en ambas zonas. De hecho Roger Coomber es el único outfitter de Namibia inscrito en la Loxodonta Africana Conservancy con zonas exclusivas para la caza con arco. En pocas palabras, el paraíso para el arquero que quiere ir a África: una zona exclusiva para el arco, pensada para arqueros y organizada por un amante de la caza con arco. Además Roger tiene la concesión de Albert’s farm, a 30 minutos de Lopshorn donde campean roan, sable, waterbuck, ñus azules e impala, entre otras especies. Esa concesión con también varios waterholes y puntos de sal, es exclusiva de Roger y solo se permite el arco.
La caza con rifle se realiza en otra concesión a 20minutos en coche de Lopshorn, hacia la otra dirección de Albert’s farm, y aunque tengo buenas referencias, poco puedo decir ya que nunca he ido. Pero siendo controlada por Roger de seguro es una garantía.
No os “aburriré” en este escrito con un diario detallado de cómo fueron pasando los días, sobretodo porque veía cientos de animales, pero en este viaje tenía claro que a parte de los facocheros, no iba a disparar a ningún animal que hubiese cazado en mi primer safari. Me levantaba temprano, a las 5.30h, desayunaba un tentempié, ya que no me gusta cazar con el estómago lleno de primera mañana, y tras 15minutos de 4x4, estaba metido en el blind. Eran noches sin luna por lo que los animales acostumbraban a beber durante el día. A primeras horas aun refrescaba pero a partir de las 9am el waterhole era un festival. Cada día veía un montón de springboks, kudu, orix, redhartebeest…en los waterholes. Pero yo me mantenía firme con mi promesa y me mordía el labio para no tirar por muy bueno que fuese el trofeo.

La caza al rececho, aunque lo he intentado en alguna ocasión, no es muy propicia para esa época donde todo está seco y hay poca hierba. Es mejor los meses de Febrero a Mayo para practicarla, donde todos está verde y a parte de mitigar el ruido de nuestros pasos la vegetación te facilita el avance. La caza en Agosto, mes seco del invierno africano, se realiza básicamente escondido en los puntos de agua (waterholes) donde van a beber los animales. Son casetas de ladrillo cubiertas de barro (blinds) de 2,5x2,5x2,5m, hundidas a 1m del suelo. La única luz es la que entra por la pequeña ventana de disparo, por lo que el interior reina la penumbra. Vistiendo con ropa oscura y no acercándote a la ventana, los animales no te ven y te permiten disparar con tranquilidad a distancias generalmente de 18m. Te pasas el día entero metido en ese zulo, comiendo algo y bebiendo y como no, realizando las micciones en una botella de 5L. Al estar en silencio y no salir por los alrededores, si el viento acompaña, los animales entran a los waterholes a beber, con recelo al principio, pero luego se confían. Tener rebaños salvajes enteros de redhartebeest, kudus, etc a 18m es una experiencia inolvidable.
